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Caballero, hay que gozar la vida

El mañana, la semana próxima, el año venidero, el futuro… Ah, y el ayer, el pasado, ese lastre que nos encanta cargar sobre las espaldas. A los seres humanos nos preocupan tanto aquello que ya está fuera de nuestro alcance, como el pasado, como lo que todavía no llegó a nuestra vida, como el futuro. El ayer y el mañana son fuente de ansiedad, de infelicidad, de desesperación, de dolor.

Es una paradoja enorme, porque la realidad es que tanto el ayer como el mañana no nos pertenecen. En cambio, al presente, lo único de que disponemos, el más grande tesoro que nos regala la vida, lo despreciamos. Vivimos en el presente, pero no lo disfrutamos, no lo aprovechamos, porque nuestra atención está atrapada en el pasado y viajando al futuro.

Tengo que reconocer que no es un tema fácil de tratar, tampoco es una realidad fácil de aceptar. Esta es una de las creencias limitantes con las que nos programaron el cerebro cuando éramos niños y que se reforzó de múltiples maneras a medida que crecimos. Y cada día estamos sometidos a un incesante bombardeo mediático por parte de los medios de comunicación.

Durante mucho tiempo, mi vida estuvo atrapada en el pasado, encadenada a los errores que cometieron mis padres, mis antepasados, y que yo me empeñaba en repetir. Mi mente estaba programada para eso y no me daba cuenta de cuánto daño me hacía. Solo cuando toqué fondo, en un hoyo muy muy profundo, entendí que necesitaba liberarme, debía soltar y dejar ir ese pasado.

Luego, cuando comencé a salir del hoyo, quería que todo sucediera con rapidez. Sentía pánico de volver a caer en esas profundidades oscuras en las que mi vida fue un tormento. Ansiaba subir a un cohete que me llevara alto, muy alto, lejos de esa dolorosa situación. Entonces, me obsesioné con el futuro, con lo que podía hacer mañana, con lo que tenía que hacer para mejorar mi vida.

Pronto me di cuenta de que era el mismo error en una versión distinta, una manifestación diferente. Gracias a las enseñanzas de mis mentores y al apoyo de mi familia, entendí que se trataba de dos ataduras que me impedían avanzar: estaba anclado, como el barco en el puerto, y de ahí no me movería si no cambiaba mis creencias, si no comenzaba a vivir en el presente.

Deja que te cuente un poco

Yo sé que te va a gustar

He nacido tantas veces

No me quiero morir más

Esta es la primera estrofa de la canción Gozar la vida, compuesta por Estéfano Salgado y Julio Iglesias, incluida en el álbum ‘Noche de cuatro lunas’ que fue lanzado en 2000. Un tema que le permitió al cantante español reverdecer laureles y que traspasó fronteras gracias al poderoso mensaje que encierran sus letras. Es una invitación a vivir el día a día, a gozar el presente.

Me he salvado en tantas guerras

Me he cansado de llorar

Y ahora que ya estoy de vuelta

Quiero vivir más

La cotidianidad de la vida moderna es caótica, apabullante. Vivimos agobiados por el estrés, preocupados por el trabajo, por la salud, por la falta de trabajo o de salud. Vivimos en guerra contra el mundo, conta todo y contra todos, incluidos nosotros mismos. Logramos pírricas victorias en algunas batallas, pero la vida se consume sin que podamos disfrutarla, sin gozar.

Cada día, cuando nos despertamos, elevamos una oración al cielo y anhelamos que esas 24 horas sean distintas, que se acabe el sufrimiento, que haya al menos una tregua. Queremos vivir más, pero es una ilusión que se extingue rápidamente porque las creencias limitantes disparan por doquier y la doblegan. Volvemos a lo mismo de siempre, al vaivén entre el pasado y el futuro.

Unos nacen con todo

Y otros, casi sin na’

Pero, todos llevamos un ticket que dice

Principio y final, caballero

Nunca estamos conformes con lo que tenemos, con aquello que la vida nos regala. Cuanto más tenemos, más deseamos. Cuanto más logramos, más insatisfechos estamos. Vemos la vida como si fuera una competencia, como si hubiéramos llegado a este mundo con la expresa misión de ser mejores que los demás, a cualquier costo. Y así, al final, pagamos el más alto precio: nuestra felicidad.

No nos damos cuenta de que la vida tiene fecha de caducidad y la asumimos como si fuéramos a estar acá por los siglos de los siglos. “Mañana comienzo a ser feliz”, “Mañana empiezo el proyecto que me apasiona”, “Mañana le doy un abrazo a mis viejos”, “Mañana les presto atención a mis hijos”, pero de pronto llega la vida y nos propina un duro golpe, nos tira al suelo y nos noquea.

Caballero, hay que gozar la vida

Que de pronto el tiempo se te va

Disfruta lo que tienes

Que cuando te vayas, no te llevas na’

Mi vida cambió desde el momento en que entendí que la estaba desperdiciando. Ya no podía modificar el pasado, tenía que aceptarlo y soltarlo, nada más. Y el futuro siempre está lejos de mi alcance y no sé si llegaré. Aprendí que el mañana es una ilusión, porque cuando llega es hoy, es el presente, y me enfoqué en aprovecharlo, en disfrutarlo, en transformarlo en algo constructivo.

Hay amigos pa’ siempre, y otros vienen y van

Pero, todos vivimos en una ruleta

Que no para más, caballero

Miré a mi alrededor y descubrí que mi realidad era un paraíso comparada con la de otros. Lo tenía todo y lo único que me faltaba era descubrir cuál era la misión de mi vida, mi propósito. El día que lo supe fue como una iluminación: mi cuerpo vibró, mi mente se estremeció, mi corazón latió más fuerte y más rápido que nunca. Aprendí que cada día es el primero de mi vida, y quizás el último.

Así, entonces, lo vivo con intensidad, lo disfruto al máximo. No reparo en el caos de la realidad, no veo noticieros, ni leo los diarios, ni escucho las noticias en la radio. Concentro mis energías en lo que puedo hacer para seguir creciendo, para poner el conocimiento, el talento y la experiencia que he acumulado a disposición de otros y ayudarlos a que reprogramen su mente, su vida.

Camina pa’lante, no le tengas miedo

Que los que critican se critican ellos

Y busca tu suerte

Que nada está escrito, no mires atrás

Soy más feliz de lo que algún día pude imaginar. Tengo una familia maravillosa, estoy rodeado de personas formidables, las personas que yo elegí, y me siento útil, agradecido por la oportunidad de aportarles a otros. Solté el pasado porque ya no lo puedo cambiar y dejé de obsesionarme con el futuro porque entendí que cuando llega es el hoy. Lo único que tengo, lo mejor que tengo.

Caballero, gózate la vida

Caballero no lo pienses más

Y vive lo que puedas

Caballero, goza, vive hasta el final

Camina, avanza, aunque tengas miedo. No escuchas las críticas de otros, porque se trata de tu vida, de tus sueños, no los de ellos. Labra tu camino porque nada está escrito, aprende de los errores y no mires atrás. Gózate la vida, caballero, vive cada día como si fuera el primero, como si fuera el último. Pronto te darás cuenta de que eres más rico, feliz y abundante de lo que anhelabas…

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Vive con Abundancia

Reprograma y domina tu mente

Cada día, cuando despiertas, y a medida que avanza la jornada…

  • ¿Sientes que tu vida es un caos?
  • ¿Te abruma reconocer que estás lejos, muy lejos, de esa vida plena que alguna vez soñaste?
  • A cada paso que das ¿ves que no avanzas en el proceso de cumplir tus objetivos?
  • ¿Te mortifica reconocer (en silencio) que no puedes darle a tu familia el bienestar que se merece?
  • ¿Eres infeliz con el libreto de vida que te inculcaron cuando eras niño y no sabes cómo cambiarlo?

No es un consuelo, pero entiende que el 99 por ciento de las personas vive el mismo drama. Para colmo, algunas ni siquiera saben qué ocurre y se limitan a pensar que es la vida que les tocó, que Dios sabe cómo hace sus cosas, que algún día todo cambiará porque no hay mal que dure 100 años.

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